dilluns, 11 d’abril de 2016

2615-EL CAMBIO DE NOMBRE DE LAS CALLES DE BARCELONA QUE NO GUSTAN A COLAU

La furia iconoclasta sobre los símbolos que no son gratos a Colau y su grupo, como la eliminación del busto del rey en el Ayuntamiento, cambios de nombres de calles de Barcelona, y ya veremos qué nuevos temas irrisorios  irán apareciendo y que, por lo que se ve, son las máximas prioridades a resolver por este consistorio, y que constituyen, al parecer, los temas de máximo interés para  los ciudadanos de la Ciudad Condal (¿o esto no se lo preguntan a ellos si lo quieren o no?). ¡Como si a los barceloneses les importara mucho o poco que hubieran bustos y retratos de personalidades en el Ayuntamiento!
¿Y los cambios de nombres de calles? ¿Saben los problemas que acarrea a los comercios de esas calles, que deben cambiar, páginas web, impresos y documentos oficiales, etc. ocasionándoles unos gastos totalmente innecesarios? ¿Y las escrituras que deberán cambiarse también para reflejar la dirección real de pisos y locales de sus propietarios? Más gastos notariales innecesarios para contemplar la nueva dirección.
De todas maneras, si tanto empeño tiene en cambiar algún nombre, que empiece cambiando el de Pau Claris, 39è president de la Generalitat de Catalunya, organizador de la Revuelta Catalana de 1640, al proclamar la República Catalana en los tiempos complicados de la guerra entre Felipe IV de España y el rey de Francia Luis XIII. Esta rebelión catalana fué sofocada mediante el tratado de los Pirineos por el que Felipe IV cedió a Francia el Rosellón, el Conflent, el Vallespir y una parte de la Cerdaña. ¿Se hubieran cedido estos territorios a Francia, de no mediar la torpe actuación de Pau Claris, incapaz de prever las consecuencias de su decisión? ¡Seguro que no! ¡Y todavía algunos sectores consideran a Pau Claris un “padre de la Patria”! Por todo esto, sra. Colau, si tanto empeño tiene en cambiar nombres de calles, haga el favor de retirar el nombre de la parte de la Via Layetana llamada Pau Claris (que podría seguir llamándose Via Layetana, como antes de otro interesado cambio de nombre), así como todos los bustos y estatuas que de este personaje existen en Barcelona, por ejemplo en el Parque de la Ciudadela.
En su defecto, empiece por poner UN NÚMERO a las calles y, si se quiere, acompañado de un nombre. Así, con el transcurso del tiempo y atendiendo a las neuras particulares de los sucesivos ocupantes del consistorio, podrá cambiarse el nombre una y otra vez, pero el número permanecerá inamovible, y no se ocasionarán gastos estúpidos a los propietarios de los inmuebles afectados.
Jordi Pi Solsona

(el fill del meu pare)

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